sábado, 4 de abril de 2009

Sin ganas de gritar.

 
Todo llega completamente quieto
 no podemos estar tan distantes
 mientras la soledad es nombrada
 Dulcemente vienes y dulcemente te vas
 apareces y desapareces sin voluntad
 Perdiendonos entre versos amorosos
 
 Te pareces tanto a mi y eres diferente
 que te revuelcas en mi felicidad
 blasfemando de Dios
 Pero te sigo adorando
 No estaremos apatados jamás
 
 Murmurar ahora no sirve de nada
 Es el lugar donde los lamentos no tienen nombre
 El remordimiento y la redención desaparecen.
 
 Duele estar vivo lejos de lo que se ama
 es la mentira que escogimos para los dos
 nuestros dulces labios resecos
 nuestros cuerpos apartados entre las sabanas
 
 Murmura en mi oído que me amas
 vuelveté loco al saber de mi
 desborda tu amor sobre el único recuerdo
 por que yo no estoy ahí.
 
 
 
 
 
 blasfemas